Un fuerte terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia este lunes 10 de agosto, provocando graves daños materiales y numerosas víctimas en diferentes puntos del país. El seísmo, uno de los más intensos registrados en Colombia durante la última década, ha afectado especialmente a las regiones del occidente y el Eje Cafetero.
Según el Servicio Geológico Colombiano (SGC), el terremoto se produjo a las 7:34 de la mañana, hora local, y tuvo su epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad aproximada de 96 kilómetros. El movimiento fue percibido en buena parte del territorio colombiano e incluso en países vecinos como Ecuador, Panamá y Venezuela.
Las autoridades colombianas continúan trabajando en las labores de búsqueda, rescate y evaluación de daños. Los balances disponibles durante la tarde del lunes elevaban provisionalmente a más de un centenar el número de fallecidos, además de decenas de heridos y numerosos edificios y viviendas afectados. Entre las zonas que presentan mayores daños se encuentran Pereira, Manizales, Cali, Quibdó y otros municipios del occidente colombiano.
En medio de la emergencia, la Confederación Evangélica de Colombia (CEDECOL) ha comenzado a contactar con sus iglesias afiliadas para conocer la situación de las congregaciones, pastores y familias ubicadas en las regiones afectadas.
Andrea Pinto, asistente de la dirección de CEDECOL, explicó a Diario Cristiano Internacional que la organización está realizando un seguimiento de la situación y tratando de establecer comunicación con sus afiliados.
«Estamos haciendo un recorrido a la zona, llamando para saber afectaciones de nuestros afiliados, las iglesias, qué ha pasado», señaló.
Sin embargo, los problemas de comunicación están dificultando obtener por el momento una imagen completa de lo ocurrido. La organización ha mostrado especial preocupación por las congregaciones situadas en el Eje Cafetero y en el departamento del Chocó, donde todavía no se había conseguido establecer contacto con algunos de sus representantes.
Los primeros informes recibidos por CEDECOL apuntan a daños estructurales y evacuaciones en el Eje Cafetero. Algunos edificios han quedado agrietados y sus habitantes no pueden regresar a ellos por razones de seguridad, mientras comienzan a organizarse espacios provisionales para alojar a las personas desplazadas.
También existen familias que han perdido sus viviendas o buena parte de sus pertenencias como consecuencia del terremoto.
El terremoto ha obligado a las autoridades a desplegar operativos de emergencia en numerosos municipios. Equipos de búsqueda y rescate trabajan entre los escombros mientras continúan las inspecciones de edificios, viviendas, centros educativos, instalaciones sanitarias y otras infraestructuras.
También se han registrado afectaciones en varios aeropuertos del país, especialmente en las regiones más próximas a las zonas dañadas.
En medio de la incertidumbre, iglesias y creyentes de diferentes puntos del país han comenzado también a movilizarse en oración por las víctimas, los heridos, las familias que han perdido sus hogares y los equipos que participan en las labores de rescate.
Las próximas horas serán decisivas para conocer con mayor precisión el alcance de la tragedia y la situación de las comunidades cristianas presentes en las zonas más castigadas.