Unos pensamientos antes de cerrar este tema tan importante. Hay dos cosas que debemos tener en cuenta. Primero, si uno o dos miembros de la trinidad no son completamente Dios, entonces no hay salvación posible. Esto es muy importante. La razón detrás de ello es el valor eterno de esta Salvación que Dios nos ofrece. No puede morir en la cruz alguien que es divino pero no es Dios. Eso, simple y llanamente no satisface la justicia de Dios. De la misma manera no puede lavar ni regenerar nuestra alma algo o alguien que simplemente es una fuerza. No. Esto es algo muy serio para no darle la importancia debida. Nuestra alma está en juego. Solo Dios puede salvar al pecador de la condenación eterna y sólo él lleva a cabo está salvación.
Lo que eso implica, entonces, es que Dios diseñó desde antes de la fundación del mundo un plan para lograr esta Salvación. Algunos versículos nos dan luz al respecto. Efesios 1:4 “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”. También tenemos, 2 Timoteo 1:9 “quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos”. Y hablando de Cristo, Pedro nos dice en 1 Pedro 1:20 “ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros”.
Esta Salvación implica también la obra del Espíritu Santo actuando en el mundo, llamando a los pecadores a la convicción de pecado, al arrepentimiento y, a la fe en Cristo.
Segundo, si uno o dos miembros de la Trinidad no son completamente Dios, convierte su iglesia en una secta religiosa donde la doctrina no es bíblica y el Espíritu Santo no tiene nada que ver con ella. Es muy importante saber la doctrina trinitaria de la iglesia precisamente por el papel tan importante que cada miembro de la Trinidad juega en la salvación del alma. El apóstol Pablo nos dice en 1 Timoteo 4:16 “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”. Debemos tener cuidado de nosotros mismos, pero también de la doctrina. Es muy importante ser vigilantes en nuestra doctrina porque lo que creemos afecta nuestra conducta, y como no, nuestra relación con el Señor Jesucristo.
Mi consejo es, si estás considerando cambiar de iglesia, que veas su posición doctrinal en cuanto a Dios y si la Trinidad es atacada de una forma u otra, o no creen en ella, entonces ve a otra iglesia donde Dios es debidamente honrado como Dios trino. Donde Cristo es Dios el Hijo, el Espíritu Santo es Dios y como no, el Padre es Dios.
Me gusta terminar citando el artículo 8 de La Confesión Belga: cuyo título dice “Dios es uno en esencia, pero se distingue en tres personas”. Y dice el artículo: “Según esta verdad y esta Palabra de Dios, creemos en un solo Dios, que es una sola esencia, en la que hay tres personas, real, verdadera y eternamente distintas, de acuerdo a Sus propiedades incomunicables; a saber, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Padre es la causa, el origen y el comienzo de todas las cosas, visibles e invisibles; el Hijo es la Palabra, la sabiduría y la imagen del Padre; el Espíritu Santo es el poder y la fuerza eternos, procedentes del Padre y del Hijo. Sin embargo, Dios no está dividido en tres debido a esta distinción, ya que las Sagradas Escrituras nos enseñan que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo tienen cada uno Su personalidad, distinguida por Sus propiedades; pero de tal manera que estas tres personas son un solo Dios. Por lo tanto, es evidente que el Padre no es el Hijo, ni el Hijo es el Padre y del mismo modo el Espíritu Santo no es el Padre ni es el Hijo. Sin embargo, estas personas así distinguidas no están divididas ni entremezcladas; porque el Padre no asumió la carne, ni tampoco el Espíritu Santo, sino solamente el Hijo. El Padre nunca ha estado sin Su Hijo o sin Su Espíritu Santo. Porque los tres son co-eternos y co-esenciales. No hay ni un primero ni un último; porque los tres son uno, en verdad, en poder, en bondad y en misericordia”.
El Señor nos ayude a creer por fe lo que la Palabra de Dios nos enseña tan claramente. Espero que haya sido de bendición a tu alma como lo ha sido a la mía el estudiar sobre este tema tan importante.