El Cristianismo es la única religión que es monoteísta y trinitaria al mismo tiempo.
La importancia de ser trinitario para nuestra salvación.
El Hijo es el más conocido. Después ¿Quién creéis que es el menos conocido? ¿El Padre o el Espíritu Santo?
El Padre el diseñador. El Espíritu Santo el agente despertador y el Hijo el ejecutor, el que lleva a cabo está salvación gloriosa.
El Espíritu Santo, como uno de los miembros de la Trinidad, desempeña un papel muy importante en la salvación de nuestra alma. En realidad, toda la Trinidad participa, o sea, está envuelta en la Salvación. Queremos enfocarnos en el Ministerio del Espíritu Santo en la Salvación. Queremos dejar claro que la Salvación es de Dios, y por lo tanto Dios mismo inicia está salvación gloriosa. ¿Cómo lo hace? Aquí es donde entra el ministerio del Espíritu Santo, y lo primero que hace es…
1. El Espíritu Santo convence de pecado al pecador.
El Espíritu Santo es el que convence al pecador de su necesidad de arrepentimiento y fe en Jesucristo. En Juan 16:7-11, nos dice el Señor “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”.
De pecado: el de no creer en Jesús como Mesías e Hijo de Dios. Este es el único pecado que condenará a las personas al infierno.
De justicia: el objetivo del Espíritu Santo con esto es quebrantar cualquier pretensión de justicia propia (hipocresía) al sacar a la luz las tinieblas del corazón.
De juicio: aquí se trata del juicio que el mundo emite bajo el control de Satanás. Sus juicios son ciegos, defectuosos y malos, como se vio en el veredicto contra Cristo. El mundo es incapaz de emitir juicios justo pero el Espíritu de Cristo si puede hacerlo. Todas las sentencias de Satanás son mentira, de manera que el espíritu convence a los hombres de sus falsos juicios respecto a Cristo. El Espíritu va a conducir a los pecadores hacia el juicio verdadero.
Vemos en este pasaje como Dios inquieta al pecador para que se acerque a Dios, reconociendo su necesidad de la salvación. Por eso es correcto decir que Dios inicia este proceso en el pecador, ya que el pecador se encuentra muerto en delitos y pecados según nos dice el apóstol Pablo en Efesios 2:1 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”.
También, Pablo nos dice que el hombre natural no percibe ni entiende las cosas que son del Espíritu de Dios, leemos en 1 Corintios 2:14 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”. Por lo tanto, es necesario que el Espíritu Santo haga su obra de convicción en el pecador para que pueda comprender su necesidad delante de Dios. Otro ministerio del Espíritu Santo en la salvación es la habitabilidad en el creyente. Por eso…
2. El Espíritu Santo viene a morar en el pecador.
Cuando el pecador es convencido de pecado y viene a Cristo en arrepentimiento y fe, el Espíritu Santo viene a morar en él. O sea, el Espíritu Santo toma posesión de su ser. Por eso, Juan el Bautista nos habla de la diferencia entre su bautismo y el del Señor Jesucristo. Juan bautizaba con agua, simbolizando arrepentimiento, pero el Señor lo hacía con el Espíritu Santo haciéndonos así de Su posesión. Marcos 1:8 “Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo”. Este punto es tan importante que Pablo nos advierte en Romanos 8:9 que si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. En 1 Corintios 6:19 Pablo nos dice: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?”. Así vemos cómo el Espíritu Santo vive en nuestro cuerpo que es el templo en el cual habita. Dios mismo habitando en nosotros, ¡Qué privilegio tenemos los creyentes al tener a Dios viviendo en nuestro ser! Hasta donde sé ninguna religión ofrece semejante verdad. En hechos 2:38 Pedro predicando a todos los presentes, les dice: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Este regalo es para todos aquellos que se arrepienten y se bautizan en el nombre de Jesucristo para perdón de pecados. El Espíritu Santo es un don de Dios, viene a morar en nosotros como regalo de Dios. Nada de nosotros, todo de Él. Ver 1 Corintios 3:16 “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”
3. El Espíritu Santo derrama el Amor de Dios en nuestros corazones.
En la salvación de nuestras almas el Amor de Dios es derramado en nuestro corazón gracias al Espíritu Santo. Es maravilloso ver el papel que desempeña el Espíritu al traer y hacer manifiesto el Amor de Dios en nuestro ser. Pablo nos dice en Romanos 5:5 “y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”. Este conocimiento lo recibimos como un regalo de Dios. Saber que Dios me ama transforma mi forma de pensar. Recordemos que antes, en nuestro estado natural, no sabíamos del Amor de Dios, éramos ajenos a tal conocimiento, pero cuando vino el Espíritu Santo a morar en nosotros derramó está verdad que transforma nuestra vida, le da esperanza, valor, propósito y fundamento a nuestra vida.
4. El Espíritu Santo nos engendra y renueva.
Esta verdad es preciosa. En el nacimiento en la familia de Dios el Espíritu Santo tiene un papel primordial. Él nos engendra y renueva. Tito 3:5 nos dice “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”. Pablo nos muestra que no hay por parte nuestra ninguna obra de justicia que nos hiciera merecer o ganar la salvación. Todo empieza en la misericordia de Dios, y Él mismo nos enseña cómo nos engendra y renueva, y lo hace con el Espíritu Santo, el cual nos lava al regenerarnos y renovarnos. Santiago 1:18 también aporta más información en nuestro nacimiento en la familia de Dios y nos habla de “la palabra de verdad” la cual Dios usa para hacernos nacer en la familia de Dios. Santiago 1:18 “Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas”. Así vemos, que el Espíritu Santo usa la Palabra de Dios para salvar a los pecadores. Hay una relación muy bonita entre el agua y la Palabra, en Efesios 5:26 Pablo, hablando de la iglesia dice “para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra”. ¡Qué maravillosa es la obra de Dios en nosotros! El Espíritu Santo nos engendra, renueva y lo hace con la Palabra de verdad. Precioso el ministerio del Espíritu Santo.
5. El Espíritu Santo nos da los dones espirituales.
En 1 Corintios 12:8 – 11, vemos esta verdad tan maravillosa. Empieza diciendo que por el Espíritu a unos les es dada palabra de sabiduría, a otros palabra de ciencia, a otros fe, a otros dones de sanidades, el hacer milagros, profecía, discernimiento de espíritus, diversos géneros de lenguas e interpretación de lenguas. Pero todo esto, nos dice el versículo once, “las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”. Estos dones son para Su gloria, no para gloriarnos, aunque sí es verdad que nos ayudan mucho en nuestra santificación progresiva. Los dones espirituales tienen una función muy importante en la edificación, exhortación y consolación de la iglesia, esto lo vemos en los primeros versículos de 1 Corintios 14, donde Pablo nos habla de la importancia de la predicación de la Palabra sobre el hablar en lenguas. Otro aspecto del Espíritu Santo en la salvación es Su guía.
6. Él Espíritu Santo nos guía.
Vemos en Romanos 8:14 “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios”. Después de identificarnos quienes son hijos de Dios, nos muestra que el Espíritu Santo nos guía, nos guía a toda la verdad como nos dice Juan en S. Juan 16:13 “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir”. También, Pablo nos enseña en Gálatas 5:18 “Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley”. Recordándonos que la ley ya no tiene ningún poder sobre nosotros pues somos guiados por el Espíritu bajo la gracia que nos trajo el Señor Jesucristo. En el antiguo testamento el rey David nos habla de su deseo de ser guiado por el Espíritu de Dios, Salmos 143:10 “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud”. ¡Qué Dios tan hermoso tenemos! El Espíritu Santo tiene una participación muy importante en nuestra salvación. Es mi deseo continuar hablando de el papel que juega cada miembro de la Trinidad en nuestra salvación. Con la ayuda de Dios veremos el ministerio del Padre en la Salvación.