En la epístola a los Hebreos, en el capítulo duodécimo, leemos sobre una gran nube de testigos. En el capítulo anterior, el autor menciona una lista abreviada de estos testigos: Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, etc. Estos nombres se conocen también como los héroes de la fe. Hoy en día, si la carta fuese remitida a nosotros, podría incluir tantísimas más personas como los Apóstoles, Pablo de Tarso, Juan el Bautista, Esteban, Agustín de Hipona, Juan Crisóstomo, y podríamos seguir hasta mencionar a los cristianos en nuestras iglesias. El autor a los Hebreos nos recuerda de la función vital de estos santos: cuando vemos el testimonio fiel de los que nos precedieron, continuamos adelante alentados por su ejemplo, con los ojos puestos en Jesús, hasta llegar al final de la carrera. En este artículo daremos unas pinceladas de la vida de un gran hombre que muchos conocen de oídas. Pero los detalles de su vida, sus sufrimientos, y su fe constante, no suelen ser tan conocidos. Hablamos de un hispalense del siglo XVI, jerónimo durante un tiempo, pero siervo de Jesús hasta su muerte; su magnum opus es comúnmente conocido como la Biblia del Oso: su nombre, Casiodoro de Reina.
Nuestro personaje, conocido como Reina, es el que figura en nuestras traducciones Reina-Valera. Aunque es un hombre conocido y admirado en nuestro tiempo, no siempre fue visto así durante su vida, la cual estuvo repleta de fugas, refugios, persecuciones, deudas, enfermedades, calumnias, sectarismo, y muchas más dificultades. Pero como nos conforta nuestro Señor Jesús, “el que perseverare hasta el fin, este será salvo” (S. Mateo 24:13). Espero que las pinceladas de la vida de este perseverante siervo fiel de Jesús alienten al lector a perseverar también hasta el fin.
La vida de nuestro personaje comienza en 1520 en el pueblo de Reina en la actual provincia de Badajoz. Se muda a Sevilla para estudiar en la universidad, y desde entonces siempre se identifica como hispalense. Tras su graduación ingresa en el monasterio de San Isidro del Campo, en la ciudad de Santiponce, a las afueras de Sevilla, en el Orden de los Jerónimos Observantes. En este monasterio Dios abre los ojos de Reina por medio de la lectura de la Biblia, y deja atrás la iglesia católica romana para servir y confiar en el único Dios y Señor Jesús. Pero durante este tiempo, la Inquisición rige la península con puño de hierro. La persecución se intensifica tanto que huye en 1557 con destino a Ginebra.
Reina queda decepcionado por la rigidez religiosa ginebrina colmada en la ejecución de su compatriota y respetado compañero Miguel Servet, el cual acaba en la hoguera por antitrinitarismo. A pesar de su mala experiencia en Ginebra, Reina ejerce un papel pastoral en la comunidad de refugiados españoles. Vemos a lo largo de su vida tan pesada y amarga, que su pasión es servir a la Iglesia de Cristo, tanto como pastor o como miembro. Estos momentos pastorales son como luces que brillan en los momentos más oscuros de su vida. Finalmente, en Ginebra comienza su magnum opus traduciendo la Biblia al español. Una tarea ardua de doce años hasta su impresión.
Reina encuentra un nuevo puerto de refugio en la ciudad anglosajona de Londres en 1558. Aquí los españoles no tienen congregación oficial, sino que se reúnen en privado. Reina se involucra con esta comunidad y ayuda en la creación de una congregación oficial y pública. Como parte del trámite, escribe una confesión de fe que aprueba el obispo de Londres. La congregación también recibe un lugar de culto, y un estipendio para Reina como pastor. Pero este momento de luz en su vida no dura mucho. Surgen en este tiempo calumnias de inmoralidad contra él, y no ve mejor solución que escapar al continente. Como cabe esperar, esta escapatoria no soluciona el problema, sino que afirma las sospechas para muchos, las cuales lo acechan el resto de su vida. Reina y su mujer escapan a Fráncfort bajo cubierta, arriesgando su vida al pasar por Amberes, ciudad bajo control español.
Cuando llegan a Fráncfort en 1564, se incorporan al comercio de la seda del suegro de Reina. Como comerciante viaja mucho poniendo su vida en peligro por los bandidos y las enfermedades, pero aprovecha estos viajes para reunirse con otros españoles que también quieren traducir la Biblia. En 1565 Reina acepta una invitación para pastorear una iglesia francófona calvinista en Estrasburgo. Imaginamos este momento como otro que destaca en su vida. Pero incluso esta transición emocionante tiene sus dificultades cuando varios líderes calvinistas escriben cartas para impedir su ministerio.
Al cabo del año, la traducción de la Biblia es completada y comienza el proceso de impresión en Basilea. Pero incluso en este momento histórico y emblemático de la vida de Reina, surgen muchas dificultades. El impresor muere súbitamente, dejando deudas sin pagar. Los acreedores intentan tomar los fondos dedicados a la Biblia como pago, lo cual habría dejado el proyecto de la Biblia sin fondos. Gracias a Dios, un amigo rico e influyente, un converso español llamado Marcos Pérez, rescata los fondos y cubre los gastos de impresión. Este también cuida de Reina el cual cae gravemente enfermo durante el viaje a Basilea. En 1569 se imprimen 2.600 ejemplares de la famosa Biblia del Oso. El deseo de Reina, como expresa en su amonestación al lector escrita en español, es que el pueblo español tenga acceso a la Biblia.
Tras la conclusión de su magnum opus, Reina vuelve a Fráncfort. En este viaje trae consigo no sólo a su esposa, sino a su hijo Marcos. En 1571 consigue la ciudadanía en Fráncfort y comienza una época de mayor paz y estabilidad y su familia crece hasta tener cuatro hijos. En los próximos años, Reina se involucra en una iglesia reformada de habla francesa en Fráncfort y en 1578 acepta una invitación para pastorear una congregación luterana en Amberes. Aunque su pasión es el ministerio, en medio de sus frecuentes dificultades considera abandonar el pastorado, pero por la gracia de Dios continúa fiel. En 1585 las tropas españolas vuelven a tomar Amberes y los protestantes vuelven a sufrir opresión, provocando la emigración de la iglesia a Fráncfort. Reina experimenta aún más dificultades ejerciendo su ministerio en esta ciudad, pero sigue fiel hasta el final, falleciendo en 1594 a la edad de setenta y cuatro años, todavía ejerciendo el ministerio fielmente.
¿De qué nos sirve leer sobre la vida de Reina? Como dice el autor de la carta a los Hebreos, “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Hebreos 12:1). Miramos hacia atrás a esos santos que nos han precedido, tomando sus ejemplos para ayudarnos a seguir adelante en nuestra carrera con la misma fidelidad y el mismo gozo (St. 5:10-11). Esto lo vimos claramente en la vida de Reina, quien continuó sirviendo a Dios a pesar de sus dificultades y ataques innumerables sobre su fe. Que el Señor nos ayude a serle igual de fiel el resto de nuestras vidas. Pero como segunda lección, quiero enfocarme en el legado de Reina. Él siempre quiso que la Biblia estuviera al alcance de todo español y que transformara España. Nuestros conciudadanos y nuestro país todavía carecen de esta transformación, pero no hay mejor día que hoy para retomar la carga. Tomemos el ejemplo de Reina para reanimar en nuestro corazón la compasión espiritual por nuestro prójimo y nuestra nación. ¿Qué vamos a hacer para esparcir la semilla del evangelio para que la palabra de Dios transforme a España? Quiero proponerte un reto, querido lector. Busca a una persona que estaría medianamente interesada en la Biblia. Si no se te ocurre ninguna, piensa simplemente en alguna persona curiosa; casi nadie en nuestra sociedad conoce la Biblia excepto de oídas, así que puede que incluso la simple curiosidad atraiga a alguien a leer la Biblia. Ofrécele leer juntos el evangelio según San Juan o San Marcos. De momento, comienza simplemente con la Biblia, y no uses otros materiales (folletos, devocionales, otros libros, etc.) ni una invitación a la iglesia. Aunque tienen su lugar, ahora mismo queremos enfocarnos en el uso de la Biblia y el legado de Reina. Podéis leer por separado y conversar sobre uno o varios capítulos por semana o cada dos semanas. Y Dios, que no deja que vuelva su Palabra vacía, comenzará a obrar en esta persona. Que Dios salve a un remanente aún mayor en nuestra nación, y que España sea para Cristo.