El amor, dice el apóstol Pablo, es la virtud que permanece cuando todo lo demás pasa. En 1 Corintios 13:4-8 encontramos la descripción del amor no como sentimiento pasajero, sino como carácter forjado, paciente, sin envidia, que todo lo sufre y todo lo espera.
Los versos que siguen son una glosa poética de ese capítulo, un intento de trasladar a la rima la cadencia de aquel texto inspirado, sin apartarse de su sentido. No pretenden sustituir la Palabra, sino servir de eco a ella.
Procede con verdad, el fiel amor real.
Paciencia es aguantar el daño con piedad.
Amable debe ser, claro, nunca cruel.
La envidia mala es, desea el revés.
Veloz en presumir, el vano corazón.
Orgullo suele ser la necia actitud.
Lo fiel debe buscar, jamás lo desleal.
Estima a los demás; no piensa cómo está.
Difícil provocar, duro de irritar.
Registro sin guardar, el mal sin calcular.
Rechaza la maldad, le place la verdad.
Soporta, sin dudar, cuantioso machacar.
Su fe no menguará; lo cree sin desmayar.
Espera sin perder la buena ilusión.
Persiste a pesar del duro aguantar.
Amar valioso es, nunca deja de ser.